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Aplicación de Inteligencia Emocional en la Justicia

MAESTRÍA EN MAGISTRATURA - INTELIGENCIA EMOCIONAL
Aplicación de Inteligencia Emocional en la Justicia

Impulsan nuevos criterios en la evaluación de jueces

Por Dra. Graciela Garay de Ivaldi - Magister de la maestría en Magistratura y Gestión Judicial - (segunda y ultima parte de su resumen de la tesis aprobada el pasado 16).

La diferencia entre un magistrado líder porque así lo determina la norma jurídica, y uno al que todos reconocen como tal, lo marca el desarrollo de sus habilidades emocionales. Debe poseer autoconciencia, lo cual implica una profunda comprensión de sus emociones, sus puntos fuertes, sus flaquezas y la consecuente pericia para iniciar y aceptar cambios.
La persona autoconsciente suele ser honesta consigo misma y con los demás, controla o aprender a controlar sus emociones y las canaliza hacia fines útiles. La persona con inteligencia emocional es alguien motivado que siente el impulso de superar tanto sus propias expectativas como las de los demás; propicia una comunicación eficaz; trabaja en equipo; es un verdadero catalizador de cambios; maneja el estrés y las relaciones interpersonales.

Cambios en la selección
Para seguir el hilo argumental sustentado, entiendo que deviene inexorable que en la selección de los jueces se agregue a los test de personalidad convencional, los de inteligencia emocional. Resulta difícil imaginar un magistrado que deba ejercitar su liderazgo sin reunir las habilidades de autoconocimiento, es decir sin conocer cuales son sus fortalezas y debilidades. No podría desprenderse de sus emociones y aplicar el derecho de manera imparcial, si no tiene conciencia de que su ideología podría interferir al momento de dictar un fallo. Otro ejemplo sería una jueza de Familia que ha sufrido malos tratos por parte de su marido: si no tiene el autoconocimiento suficiente de sus emociones, podría proyectar sus vivencias negativas a los casos sometidos a consideración.
Más aún, cabe puntualizar la importancia insoslayable que tiene la empatía que debe poseer el juzgador (colocarse en el lugar del otro) atento a que sin esta competencia jamás podría conocer y comprender las necesidades de sus propios recursos humanos y así motivarlos adecuadamente. Tampoco podría entender y satisfacer las necesidades de los abogados, de los justiciables y de la sociedad en su conjunto.

Propuestas
Propongo la capacitación de los magistrados, funcionarios y empleados existentes en las habilidades emocionales precitadas, previo diagnóstico del perfil de competencia que se requiere para cada trabajo. Para lograr optimizar la gestión de los factores humanos, la segunda propuesta consiste en un área de recursos humanos de carácter interdisciplinario constituida por psicólogos laborales, licenciados en administración y pedagogos, por ejemplo, que podrían colaborar eficazmente con los jueces en la gestión de sus recursos humanos.
En rigor de verdad, en este trabajo de investigación analizo numerosas iniciativas que justificarían la existencia de esa área. A su vez, presento los mecanismos necesarios para llevarlos a la práctica, basándome en el conocimiento obtenido en la investigación realizada.
Me limito a enumerar algunas de esas iniciativas: mejoramiento de la comunicación; participación activa; motivación adecuada; capacitación ad-hoc; estimulación del sentido de pertenencia; adaptación de las personas a los cargos; real y objetiva evaluación del personal; conocimiento del clima organizacional y determinación de políticas claras en materia de recursos humanos, entre otras.
Es importante tener ideales para obtener cambios. Soy optimista respecto de que podemos convencer a nuestra gente que tiene algo por qué trabajar diariamente y que forma parte de la construcción de nuestra República.


Mg Graciela Garay de Ivaldi
Secretaria Relatora Cámara Federal de Tucumán




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